Luego de nueve años finaliza la escolaridad de varios de los grupos que ingresaron siendo niños en 1955, renovándose así varias generaciones. En el gráfico, hecho manualmente en la época, se puede observar que hacia 1964 el número de alumnos apuntaba hacia los 400 y que seguirá creciendo hasta posicionarse cerca de los 500.
La relación entre estudiante y aula era de más de cuarenta niños por clase, aunque ese número disminuía considerablemente en el liceo. El aforo del colegio se estableció alrededor de esos números pues, como indica un informe de la comunidad claretiana de Fátima, el tamaño y número de los salones no permite más estudiantes (1).
La viabilidad económica del proyecto de Fátima es uno de sus ejes centrales, ya que es uno de los motivos por los cuales fue fundado. La consolidación de este proyecto se materializa en la constitución de una matrícula estable, que permite proyectar ingresos año a año.
(1): INFORME COMUNITARIO EN ORDEN A NOMBRAMIENTOS, 27/09/1969