A pesar de los esfuerzos por consolidar la autonomía alcanzada en 1957, la Visitaduría Independiente de Uruguay comenzó a experimentar serios problemas de desarrollo y sustentabilidad hacia mediados de la década de 1960. Con solo cuatro casas en su haber (Inca, Fátima, Progreso y Rocha) y un plantel de apenas veinte sacerdotes que resultaba exiguo para sostener todas las responsabilidades, el organismo entró en un estancamiento administrativo provocado por la persistente escasez de personal nativo para cubrir los cargos de formación en el seminario y la dirección de los colegios. Ante este panorama, el propio Visitador, P. Pedro González, llegó a describir la realidad de la misión en 1966 como «verdaderamente insostenible»
Esta situación motivó al Gobierno General de la congregación a emitir un decreto, firmado por el Secretario General Ireneo Díez el 4 de enero de 1967, disponiendo la supresión de la Visitaduría y la restitución de todas las casas de Uruguay al status quo anterior a la separación, reincorporándolas —junto con sus miembros y bienes materiales— a la jurisdicción de la Provincia de Argentina. Aunque la noticia inicialmente causó una impresión «poco agradable» en la crónica doméstica de la comunidad de la calle Inca, la unificación administrativa se concretó formalmente el 13 de febrero de 1967 en Montevideo, cuando el Provincial de Argentina, P. Alfredo Espósito, se reunió con el consejo saliente y recibió de manos del P. González los libros y documentos correspondientes, sellando de este modo la conformación de la Provincia unificada de Argentina-Uruguay
En la foto: Jugadores de Fátima compitiendo en Voleibol contra el Corazón de María (Córdoba)