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La conformación de la Visitaduría Independiente de Uruguay el 19 de diciembre de 1957 no fue un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de maduración y búsqueda de autonomía que se venía gestando desde mediados de la década de 1940. Durante ese periodo, las comunidades claretianas en el territorio oriental dependían administrativamente de la Provincia de Argentina. Sin embargo, el deseo de constituir un organismo autónomo impulsó una activa política de expansión en el país, ya que para justificar una estructura administrativa de tal magnitud ante el Gobierno General, las comunidades uruguayas debían demostrar una amplia variedad de actividades locales.
Este anhelo de autonomía administrativa fue, de hecho, el motor principal detrás del primer ciclo expansivo que llevó a la edificación de obras masivas como el Colegio y la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Pocitos. El propio P. Pedro Cardona, nombrado primer Visitador tras la erección formal de la Visitaduría bajo dependencia directa del Superior General, jugó un papel clave en los cimientos de esta expansión. En 1950, mientras se desempeñaba como Provincial de la Provincia Argentino-Uruguaya, Cardona alentó y aprobó con entusiasmo la iniciativa del P. Andrés Pascual para buscar y adquirir los terrenos en Pocitos con el fin de fundar el colegio y el templo, obteniendo también el valioso apoyo de Mons. Antonio María Barbieri, Arzobispo de Montevideo
La consolidación de esta estructura el 19 de diciembre de 1957 representó un hito de descentralización y madurez para la misión en el país, abriendo un ciclo de gestión propia que se extendería por una década, periodo durante el cual la conducción de la visitaduría contaría más adelante con otros destacados claretianos como el P. Pedro González.