Recibimiento de la estatua de la virgen de Fátima (1953), bendecida por el cardenal Cerjeira, y traída desde Portugal, fue donada por la sra. Dolores Formica Corsi de Asunccao. Semejante aporte voluntario representa el gran interés que existía desde los sectores acomodados de Pocitos para erigir una obra para el culto de la virgen de Fátima.
Una importante porción del capital necesario para encarar las obras de capilla y colegio fue captada a través de las obras de recaudación encaradas por las comisiones destinadas a este fin. Se emplearon eventos en los propios hogares de las esposas de varios embajadores que apuntaron a nuclear familias bien asentadas en un espacio que pretendía ser de recaudación para la construcción de la obra de Fátima.